«¿Te atreverías a romper las ataduras del mundo
y a sentarte entre blancas nubes?»
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Poesía del no-ser
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Luchá por un bienestar común,
no individual,
y tu existencia se transformará.
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Exordio:
Que no es sino, «ser»,
aquí y ahora,
antes y después,
siempre, y
eternamente.
Mi vida y mi muerte yuxtapuestas,
entrelazándose,
como el río y el mar en el
valle donde nací.
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I
Entre murallas de rocas mesetarias
el viento sopla y me sumerge en
reflexiones acerca de la trascendencia e
inmanencia del «ser».
Atrás quedaron la vida cotidiana en la urbe y un torbellino de
ansiosos registros virtualmente programados almacenados en
el mercado de las apariencias.
Hallo aquí que la vastedad de los cañadones iluminados por
el sol en su cenit de mediodía
consigue mitigar el ego y el desconcierto de la vanidad.
En la búsqueda de la plenitud del «ser» que nos trasciende
un principio fundamental y permanente tiene que guiar las acciones.
La crueldad y la codicia deben ser combatidas.
El comienzo para una transformación genuina es
amando.
II
¿Y si todo aconteciese en un solo y único instante infinito y
atemporal?
¿Acaso no son los sueños más que tiempo en
otro tiempo?
¿Qué es el tiempo en la eternidad?
La realidad es una certeza absoluta.
La búsqueda debe ser el Bien Común.
III
Miro al cielo,
siento en mi rostro el aire frío de la
noche mesetaria
¿Por cuál idea darías tu vida?
¿Por qué causa abrazarías la muerte?
Recito:
Mi quimera es inoportuna,
mas si de otra forma fuese
dejaría de serlo
[no existe desvarío soportable
(si lo es, no lo es)
no existe frenesí en cadencia
(si lo es, no lo es)]
levanta tus ojos inservibles,
las estrellas que ves hoy en el cielo
son el pasado.
IV
La luz de la luna se filtra entre los desfiladeros y
el sonido del viento parece narrar verdades de una
experiencia que mundanamente jamás conoceré .
Enjuago mis manos en una acequia de tierra,
pienso en nosotros,
en nuestros sueños, en lo que no volverá y
en el destino de los pueblos
¿Qué hay en tu «ser» para compartir?
Varias sombras nocturnas pasan delante de mí,
no sé de dónde provienen,
atraviesan mi cuerpo una y otra vez,
pero enseguida se disipan,
y hay oscuridad, y
hay silencio; y
deja verse un cielo estrellado,
y en la tierra, alguien que creo ver o
imaginar me señala una posada cuyos
cimientos datan de la última década del
siglo diecinueve.
Sueños anarquistas.
¿Quién ha de ser uno mismo?
V
Hojas sangran en
la horca,
y,
a la orilla de una
nube,
caen.
VI
Los aullidos lejanos de las fieras esteparias son
lanzados hacia los astros lumínicos del cosmos como
revelaciones de antiguos pueblos mesetarios.
En algún lugar alguien cierra los ojos para siempre y
en el mismo instante,
ante el silencio de la «no-existencia»,
alguien rompe en llanto por ir del vientre al
mundo exterior:
alguien se va
y alguien llega,
todo se va,
porque todo llega,
como la muerte,
como el pozo inexplicable del tiempo.
VII
En la recepción de la posada hay silencio. Detrás de un
mostrador cargado de polvo la sala se oculta debajo de un
denso telón de tinieblas:
las voces muertas de la revolución renacerán,
y entonces la consecuencia de la cruel destrucción
será reemplazada por una comunidad para el bienestar general.
Me parece oír pasos que provienen de un piso superior,
pero inmediatamente retorna el silencio.
Sobre el mostrador hay una vela encendida,
un tintero, un libro franciscano, una llave y una
nota con las instrucciones.
La causa está en marcha.
La consecuencia es inevitable.
VIII
Atravieso dos pasillos angostos escasamente iluminados,
al llegar a un patio interno reconozco la puerta indicada en la nota y
la habitación que no sé cómo ni porqué me fue asignada.
En su interior sólo hay un camastro y una silla.
Por una pequeña ventana oval colocada en un
cielo raso hendido y seco se filtra una fina línea de
luz que con discutible lógica estampa un punto luminoso
sobre una pared de ladrillo opuesta a la cabecera del camastro.
¿Qué sucede?
¿Qué hago realmente en este lugar?
¿Es esto una entrada o una salida?
Durante la noche la imagen de la habitación representa una
oscuridad completamente profunda e inmóvil,
excepto por aquel punto luminoso que siempre está «ahí» y
evoca la pregunta sobre las posibilidades y limitaciones del
conocimiento humano:
Morir pronto,
nacer siempre.
IX
¿Acaso no es posible volver a ser aquello que
alguna vez la existencia destruyó?
En tu cuerpo anida un alma,
y,
cae al infinito para
curarte.
X
Recito:
La lluvia se desliza por los cordones en dirección al río,
alguien arma un barco de papel,
el arcoíris y la caminata para despejar la mente,
y el patio del hogar se cubre de charcos grises (espejos fantasmáticos)
y un sueño recordado se alivia entre lágrimas, o
se ignora en ese preciso instante en que
pensar todo y nada es
lo mismo.
XI
En lo caminos de tierra y yuyo
el viento sopla entre los árboles
- seca el sol que
hierve las veredas -
voy dejando mi pueblo:
un amor muere.
XII
Recito:
Tu «ser» quisiera flotar con
el viento,
y ni siquiera interrumpir,
las siluetas invisibles del
aire.
Recito:
Tu «ser» se expande
hacia la eterna búsqueda del
abrazo que calmará la próxima muerte.
Y tal vez o ciertamente he estado pensando demasiado en la «nada»,
como si todo fuese realmente algo,
y quizá lo es,
y de hecho lo es,
al menos fuera de toda ilusión:
de «ser», o
de preguntarse por los límites y su peligrosidad y
sobre la libertad:
ácratas y conflagraciones,
ante un deseo en expansión,
o algo más,
no lo sé,
quizá vos lo dirás:
Recito:
el «ser» hacia la búsqueda existencial fundamental,
lo eterno completa un pensamiento.
XIII
Afán:
Palabras escritas
¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
Qué es pues la virtud de Sócrates
«conócete a ti mismo»
a la virtud de Cristo
«sé tu mismo»
Necesidad de escritura
Ansia y hartazgo de historia
Filosofía y crucifixión
Amé,
y ella me amó,
entonces he de comprender
la cicuta y la cruz
Amar
Quién ha de morir
en pasión
He aquí toda mi fe:
creo
Proto-romanticismo
Resurrección
Absurda poesía
¡Cristo Sócrates! ¡Proclamad!
absurdo es rimar…
Pues bien para qué escribir
aquello que bien se puede vivir
XIV
¿Quién hallará en la imagen de un ensueño la respuesta al
misterio de la paz inmensurable que acontece en la eterna quietud del
«no ser»?
¿Quién ha de detener la falaz prosperidad foco ardiente de injusticias y cruel destrucción?
¿Si el «mundo inteligible» es negado y todo aquello que rodea al «ser existente» es considerado caótico e ilusorio, quién finalmente ha de aferrarse a lo «real» mediante una comprensión perceptual y sensata de lo inauténtico?
Comunidad solidaria.
El dolor y las penas existen.
XV
Recito:
Estoy dentro de una cueva milenaria, sentado debajo de una
oscuridad entre sombras que caen de altas paredes cubiertas de
vegetación esteparia,
y justo delante de mí,
desde una pequeñísima grieta que conduce al exterior,
se proyecta un círculo de luz que horada el tiempo para transformarlo en
una respuesta al misterio del «no ser».
Una diana espectral purpúrea parece representar la
única alternativa posible de retorno al pasado.
Recito:
En las sombras rampantes del tiempo,
atraviesa una luz ante ti,
y en la percepción de todo,
caes,
y,
te parece ilusión.
XVI
Recito:
El último año de tristezas,
antes de
partir:
a un pueblo sin nombre,
a un cuarto abandonado.
Polvo y
símbolos,
un reloj de arena destrozado.
En una de las paredes se lee:
revolución o nada.
XVII
Recito:
Un silencio absolutamente monótono advierte que
sólo está permitido (o bien visto) un diálogo con
uno mismo (una conversación socrática).
XVIII
Comienza a llover.
En la ventana
hay un recuerdo,
cada gota es un
instante,
no existe el tiempo,
ya todo se ha
ido,
antes.
XIX
Medito sobre la incidencia de una idea filosófica en la política de las acciones
¿Quién validará una teoría sobre su importancia? ¿Con qué finalidad?
Y frente a mí hay una taza que aún no he tocado,
reflexiono sobre nosotros,
una lágrima se deshace contra uno de mis antebrazos
Recito:
¿A qué le temes tanto?
¿Qué desmesura aceptarás en la alegría acontecida en medio de tanto sufrimiento? Si una existencia tuvo que ser tal como fue:
¿Quién entonces ha de ser menos real fuera de toda ilusión?
XX
Recito:
Te recordaré,
a ti,
el aroma a la costa,
y el viento invernal soplando entre
los médanos en la playa nocturna.
Recito:
Y beberé agua de una pequeña cascada natural que el tiempo construyó.
Y reflexionaré sobre el devenir que acontece en el «ser mundano».
Solidaridad y Revolución. Organización y Justicia Social. Paz y Verdad.
La trascendencia del «ser».
Y el sol se hundirá en un cielo gris-anaranjado.
y cruzaré un puente de troncos centenarios,
y destellos de luz blanquecina se filtrarán entre las hojas de los árboles,
y el canto de los grillos emergerá desde la maleza,
y sabré que alguien estará cerca,
y en la playa un fuego crepitará sobre la arena
y cocerá la cena,
y la luna iluminará el océano y acantilados lejanos,
y la arena aún conservará el calor de la tarde,
y nos fundiremos en un proceso creativo y auténtico,
y cuando la noche empiece a devorar nuestras miradas,
tú me preguntarás:
¿Es posible traer una lágrima del sueño a la realidad?
Y yo te preguntaré:
¿Cómo es posible que no exista el tiempo en la eternidad?
Y la espuma de una ola rozará nuestros pies.
Nos abrazaremos,
y ambos sabremos que aún vendrán tiempos de resistencia y de rebelión.
Y el sueño estallará, perdido o encontrado, pero hecho realidad.
Y amaneceremos juntos,
abrazados,
Y el sonido del mar nos aliviará, y
despertaremos con lágrimas en los ojos,
porque también este día pasará,
y el sueño siempre soñado y resistido dejará de ser nuestro sueño,
porque será un sueño compartido.
Y entonces serán lágrimas de satisfacción.
Y entonces lo sabremos con solo mirarnos.
XXI
¿Preexistir? ¿Intuir?
¿Quién soy?
La tristeza existe.
¿Cuánto tiempo he caminado por estos valles?
¿Cuánto tiempo he andado por esta meseta?
¿Qué separa a un sueño de la realidad?
¿Acaso existe un comienzo?
¿Acaso existe un final?
Despertando,
aún me encontrarás despertando…
XXII
Observo por última vez la pequeña ventana oval y
salgo de la habitación. Antes de cerrar la puerta miro una
vez más hacia su interior y
lloro,
y mientras atravieso el pasillo que conduce a la salida
pienso en que
no volveré a hacerlo.
En la recepción, delante del mostrador, perdura el silencio.
¿Ha llegado el tiempo de partir?
¿Ha llegado el instante de encontrar esa salida que puede ser también una entrada?
Nunca se sabe.
Saco mi anotador y garabateo una poesía:
El sol quema la meseta.
Suda el cuerpo exhausto,
sin embargo…
¿qué vale éste
lanzado a lo eterno?
Aminoro el paso
y a la sombra de una roca
me derrumbo;
no pienso
¿Será entonces el viento,
Alma mía,
mi hogar?
Sonrío,
porque creo.
Me incorporo,
mas no voy a región alguna conocida,
y quizá,
andando hacia el poniente,
[¡allí!]
donde los cerros se cubren de plantas milenarias,
algún arroyo me invite
a hundir los pies
en su esencia.
Creo, luego sonrío
¿Será entonces el cielo,
Alma mía,
mi hogar?
Tras los últimos signos estampados
la recepción aún permanece en silencio.
Salgo de la posada
¿Cuántos sueños
- que el viento acompañó hasta
la tumba como un consuelo anónimo –
fueron enterrados inconclusos?
El sonido seco de la puerta principal al
cerrarse me estremece.
XXIII
Mientras me alejo de la posada no vuelvo la vista hacia atrás
y un sentimiento de pérdida acrecienta la tristeza del
instante presente, pero cierta calma
inexplicable acontece en el «ser».
¿Cuán lejos estamos?
¿Qué nos separa?
¿Una manera de vivir?
¿Una forma extraña de morir?
Si aún esperas
¿Qué esperas?
La codicia hace estragos.
El monopolio
de la palabra
puede gobernar,
hasta que,
estalla,
la realidad.
Recito:
Quizá no existe eso llamado principio ni
eso llamado final,
porque tal vez sólo existe la
transformación.
XXIV
Llego a un valle y
encuentro sombra debajo de un arbusto,
junto a una laguna.
¿Hacia dónde voy?
¿Acaso no estoy ahora en uno de esos pasos habituales de soñadores?
Recito:
¿Acaso no eres tú la
presencia más real de mi
delirio?
XXV
Recito:
La incomprensión mundana sobre el devenir del «ser»
y la revuelta social en la existencia concreta
¿Dónde estoy?
¿Cuánto más habré de «ser y hacer»?
¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo?
El sueño será compartido o padecerá.
Regresar a la esencia.
XXVI
Hartazgo de futuro en el presente
¿Qué poesía habrá de aliviarnos?
XXVII
Por encima de una enorme pared de rocas rojizas
las estrellas auguran la culminación de la tarde.
Algo pasa delante de mí, pero es tan repentino y
fugaz que no alcanzo a distinguir qué es.
¿Dónde estará esa salida que puede ser también una entrada?
¿Qué parámetros esenciales se mantienen intactos y escapan a mi razón y
se pierden ante mi sentir?
Recuerdo un rostro y
me pregunto dónde estará,
pero enseguida,
y por un instante,
lo olvido.
XXVIII
En el Valle de la Ruinas,
altares naturales y
geoformas primitivas,
sabidurías ancestrales
en los caminos de la realidad,
quizá las verdades del cosmos no se
oculten debajo de cráteres de rocas hirvientes,
y,
simplemente,
se esfuman ante los sentidos.
XXIX
Existir y «ser»,
cuerpo y alma,
en acto y en potencia,
dignidad y responsabilidad,
ser «con» y «para» los demás
¿Cuánto se gana al nacer?
¿Cuánto se pierde al morir?
La génesis y lo apocalíptico.
El misterio de amor y de redención,
de muerte y de resurrección
Dime:
¿Cuánto se pierde al nacer?
¿Cuánto se gana al morir?
Abraza el «ser» hacia lo eterno,
siempre no es igual a
eternamente
Dime:
¿Qué es el tiempo en la eternidad?
Y mientras el viento sopla entre las laderas que comienzan a cubrirse con la luz tenue de la noche, imagino cómo será,
y hacia allí voy,
hacia allí voy...
Dime:
¿Qué es el tiempo en la eternidad?
Y mientras el viento sopla entre las laderas que comienzan a cubrirse con la luz tenue de la noche, imagino cómo será,
y hacia allí voy,
hacia allí voy...